sábado, 25 de junio de 2011

La mejor chuleta de la historia

       A pesar del miedo que, por oleadas, encierra ese extraño nombre de Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (o encefalopatía espongiforme bovina, más conocida como enfermedad de las "vacas locas"), creo que a la mayoría de quienes no somos vegetarianos se nos hace la boca agua, como perros de Pavlov, cuando pensamos o tenemos delante un buen chuletón.

       Pero "chuleta" es una palabra que en términos académicos significa otra cosa y creo que, ya acabado el curso, es un buen momento para difundir esta información.


       Hacer una chuleta para un examen, y sacarla en el momento justo, es un auténtico arte que no todo el mundo domina. Para hacerla bien, no basta con coger un papel mal arrancado y empezar a escribir todo, sino que es necesaria una gran capacidad de síntesis y claridad de ideas, que es lo que finalmente se acaba evaluando cuando simplemente se estudia, de ahí que muchos copiones acaben suspendiendo de todas formas, aunque no se les pille.

       Sin embargo, en la última semana de evaluaciones me encontré con algo que merece un post. A nadie le gusta que le vacilen, pero hay que reconocer que hay quien tiene estilo para hacerlo. Y asumir esto es más sano que dejarse llevar por la ira.

       ¿Qué diríamos, como profesores, si durante un examen encontrasemos este papel doblado en el estuche de un alumno?



       Seguramente algo así: "¡cómo se puede ser tan cutre!"

       Si, ya de por sí, las chuletas se usan a escondidas, es rizar el rizo indicar que lo que hay escrito en el papel es alto secreto. Pero claro, es una llamada de atención inevitable. Cuando nos dicen que no podemos leer algo, que algo es un secreto o que no se nos puede decir algo se está llevando a cabo un ejercicio de psicología inversa que los psicólogos llaman intención paradójica. No podemos estarnos quietos y "necesitamos" saber qué hay ahí. El proceso evolutivo de neotenia en humanos nos hace así de curiosos y amantes del misterio y lo desconocido, de ahí la ciencia.

       Y el humor surge cuando nos rompen los esquemas, cuando esperamos encontrar una respuesta y descubrimos que el enigma simplemente encierra un absurdo. Obviamente cogí y abrí ese papel... ¿y qué me encontré?



       Poco más que añadir, salvo que me siento afortunado de haber sido yo quien la encontró.

2 comentarios:

Mario dijo...

Eiii!!!!! Que eso tiene copyright. Esto de coger las obras de arte de otros y subirla públicamente a un blog como si no conllevara ningúna sanción así que ya nos veremos en los tribunales.
-TecnoMario-

BioSamu dijo...

¡Vaya! Con la caña que le suelo meter al camelo de la propiedad intelectual, ya estaba tardando alguien en hablar en favor de ella.

Mario, lo siento, pero creo que no habías registrado la chuleta. Además, según el Código Penal (artículo 534, como hemos aprendido gracias a las películas de Disney) no cometo ningún delito si no tengo ánimo de lucro.

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