lunes, 9 de agosto de 2010

Eto-nterías: el mono zoofílico

       Está claro que no puedo cumplir con un plazo vacacional establecido, si de la producción bloguera se trata. Pero este post podría ser considerado casi como de distensión... especialmente para el mono.

       Debo agradecer a Cristi la referencia de semejante joya, que pone de manifiesto, una vez más, que el ser humano no es el único animal que practica conductas sexuales sin intención reproductiva... de hecho, sin posibilidad de procreación.

       En este caso tenemos un chimpancé masturbándose, aunque teniendo en cuenta su modus operandi sería más correcto decir que está combinando la zoofilia, el sexo oral y la violación, en otras palabras: está obligando a una rana a hacerle una felación.

       He aquí el documento.



       Lo que aún queda por determinar es si el chimpancé (y los demás animales-no-humanos que practican sexo sin posibilidad reproductiva) buscan el placer con este tipo de prácticas. A este respecto hay bastantes ejemplos controvertidos. Se suelen poner para defender que esos animales sienten placer con el sexo... pero, ¿es así realmente?

       La vida social de los bonobos (Pan paniscus, Schwarz, 1929) es un ejemplo clásico. En esta especie, también llamada chimpancé pigmeo, se practica casi cualquier tipo interacción sexual imaginable: machos y machos, hembras y hembras, hermanos y hermanas, tríos, gran variedad de posturas... pero muy rara vez, madre e hijo. Este último detalle no es el que quiero destacar, sino que muchos ponen a esta especie como ejemplo de que los animales-no-humanos también practican sexo promiscuo por placer.

       Hay muchas ideas distorsionadas sobre los bonobos.

       La primera de ellas es la exacerbación de su vida sexual. Lo que he dicho de ellos ocurre efectivamente, pero no debemos olvidar que el ser humano sigue siendo el primate más sexual que existe; básicamente es el único primate sin celo, por lo que las prácticas sexuales convencionales (macho-hembra) pueden ocurrir en cualquier momento, incluso durante la menstruación y el embarazo.

       Otra idea distorsionada sobre los bonobos es la interpretación antropomórfica de esas prácticas. Decir que un bonobo busca el placer en el sexo sería asumir que ese animal tiene el mismo mecanismo psicobiológico que el ser humano en esa situación. Es más parsimonioso hacer referencia a lo que se consigue en esos casos; por ejemplo, ha sido descrita la prostitución en bonobos, establecer una interacción sexual por comida, para resolver tensiones sociales... en resumen: a cambio de un recurso.

       En el caso de otros primates (que por cierto me pillan cerca), los babuinos de desierto (Papio hamadryas, Linnaeus, 1758), se conoce un comportamiento aparentemente homosexual entre el macho dominante y un macho secundario; aquí, el primero hace una monta sobre el segundo. El significado de esta conducta es una simple demostración de posición en el grupo. Según me ha informado recientemente J.F., en perros se da un comportamiento parecido.

       También hay comportamientos homosexuales estudiados en los guppies (Poecilia reticulata, Peters, 1859), unos peces dulceacuícolas tropicales de Centroamérica. En un entorno de ausencia de hembras, los machos se aparean entre ellos. La teoría actual respecto de este fenómeno en concreto es compatible con una hipótesis sobre la masturbación, en otros animales, más parsimoniosa que la búsqueda de placer: saciar un impulso sexual instintivo.

       En principio, no habría motivos para pensar en una hipótesis más complicada a la vista de lo que ocurre en el vídeo. Los chimpancés habitualmente se masturban, saciarían ese impulso, a veces usando sus manos, otras veces usando objetos inanimados (así como los delfines saltan sobre las olas burbujeantes que dejan los barcos) y otras veces, como es este caso, usando objetos animados que pillan cerca.

2 comentarios:

Almu dijo...

Podría llamarse este video el chimpancé y la rana...... aunq suena algo Disney...
Solo decir, q este animal está en cautividad... es difícil decir si habrá hecho lo mismo estando en su ambiente natural........ los animales de zoo (en cautiverio,en general) sufren muchos desórdenes psiquicos y comportamentales, y este podría ser uno de ellos.... (estoy practicamente segura de que lo es)
Mi pregunta es.... la rana salió viva de esto???? q asco por favor

Shemo Cannadas-Santiago dijo...

Algo Disney... o más bien de David Feiss (en plan "Vaca y Pollo" o "Comadreja y Mandril").

Buen apunte el tuyo, Almu. Yo enfoqué el post más hacia la cuestión del placer sexual en el reino animal y tú lo has dirigido más hacia el caso concreto de ese chimpancé en cautividad, en plan estudio de caso.

Seguramente tengas razón en que ese comportamiento sea resultado de la cautividad, pero no podríamos saberlo sólo con un par de minutos de vídeo. Para determinarlo tendríamos que observar que es un comportamiento estereotipado, o sea: repetitivo y sin función aparente.

Recuerdo un ejemplo sobre comportamientos estereotipados; en Rainfer, un centro de rescate de primates que hay en Madrid, tienen un chimpancé que se pasa tooodo el día haciendo pedorretas con los labios.

Sobre si la rana estaba viva o no... de eso dependería añadir la necrofilia a la lista de filias de ese chimpancé.

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