domingo, 8 de agosto de 2010

Origen

       Y un día después de desear feliz verano, aquí estoy de nuevo con la difusión de contenidos; pero la ocasión lo merece.

       Comentaba con J.F. que no es habitual ver un estreno en verano que sea de buena calidad. Sin embargo, lo hemos presenciado.



       Como bien apuntaba el "Colega de la Vega" (a.k.a. Barón de la Birra), Leonardo Di Caprio es un actor que lleva años interpretando papeles comprometidos, huyendo así de la etiqueta de eterno adolescente, que le persigue desde "Los problemas crecen". En este caso, su personaje es un productor de sueños, en los que él mismo se introduce para extraer o introducir ideas, que se enfrenta a un nuevo trabajo y a su pasado, al cual se empeña en mantener vivo en sus sueños.

       Aunque el inicio de la película se plantea de un modo más o menos desordenado y acelerado, conforme van transcurriendo los minutos se van introduciendo conceptos de psicología, el funcionamiento de la mente y el mundo onírico, para elaborar un análisis al que pocas superproducciones actuales nos tienen acostumbrados.

       El director, Christopher Nolan, introduce la acción en diferentes niveles, a saber, sueños dentro de sueños, en los que hay un tiempo propio. Sabe integrar perfectamente en su argumento cuestiones relativas al inconsciente (aunque se refiere a éste equivocadamente con el término desfasado "subconsciente") y sus efectos sobre la mente consciente. Asimismo, la producción adquiere estatus de culto por la adquisición de tomas antológicas, como alguna del final de "2001: Odisea en el espacio", de Stanley Kubrick (1968).

       Es, sin duda, una película muy indicada para quienes quieran ver acción sin perder en ningún momento la atención intelectual.

2 comentarios:

Almu dijo...

Bueno, ya conozco a dos q os a gustado, a Diego y a ti :) Iré a verla

Shemo Cannadas-Santiago dijo...

En realidad conoces a cuatro, pero sí, Diego y yo somos dos.

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