jueves, 6 de mayo de 2010

La "X" gusta demasiado...

       Ha llegado el momento. Después de un año trabajando (por cierto, 4 meses más de lo que deberíamos si no existiera esta deuda autogenerada) y viendo como parte de nuestro sueldo se va, ahora empezaremos a saber si ese dinero que dábamos por perdido nos corresponde, o si incluso nos corresponde menos de lo que nos habían dado. Las palabras "Declaración de la Renta" por sí mismas ya hacen que se active nuestro sistema nervioso simpático, pero éste es el momento en que unos señores con sotana se empiezan a frotar las manos.

       Esto no tiene nada de nuevo, todos los años por estas fechas empezamos a ver vallas publicitarias, en las que se juega mucho al chantaje emocional, invitándonos a poner una "X" en la casilla de la Iglesia. Esta vez la noticia está enfocada de un modo diferente, porque la letra "X" se ha empezado a asociar con la institución eclesiástica por otros motivos. Ésta es, al menos, la visión a la que más importancia le han dado los medios.

       "¿Cómo pedir a la gente confianza en la Iglesia si es ella misma quien está faltando a esa confianza con tanto escándalo pedofílico?" Ésta es la pregunta que Fernando Giménez Barriocanal, vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal Española" eludió ayer hasta cuatro veces en una rueda de prensa. Gracias a los medios afines, ya conocemos la opinión que tiene la Iglesia española al respecto de este tema: que este revuelo es una argucia "izquierdosa" para desviar la atención de las leyes sobre el aborto, el matrimonio homosexual, etc. Hay a quien convence este argumento, pero no debería ser así si tenemos en cuenta que los escándalos sexuales relacionados con el clero también se han dado en Alemania, Irlanda, Estados Unidos...

       Obviamente, esta cuestión no era el asunto a tratar en la rueda de prensa, ni tengo intención de hacer más sangre del tema; como bien han apuntado muchos, no se puede juzgar la moral de la Iglesia en función de unos cuantos pervertidos (animo desde aquí a que se haga algún estudio comparativo a ver si hay o no una diferencia estadísticamente significativa). Lo importante en este día era anunciar las ventajas de poner la "X", y para esto el señor Giménez Barriocanal tenía algo que decir: según su criterio, dar dinero a la Iglesia es luchar contra la crisis.

       Cuesta imaginar cómo esto puede ser de ayuda a la recuperación económica, aunque uno quizás no se esfuerza en entender el razonamiento, una vez sabido el grupo de creencias que mueven la moral de estas personas (me remito a lo que ya indiqué en el post "Primavera en el Vaticano"). De todos modos, el responsable del Secretariado para el Sostenimiento de la Iglesia, monseñor Antonio Algora, nos da la explicación: "quien pone la "X" en la casilla de la Iglesia se compromete con ese parado, con ese inmigrante o esa persona excluida de la sociedad".

       Ante este comentario, se me vienen de primeras dos cosas a la cabeza.

       La primera de ellas es... supongo que también se compromete con el sueldo de ese cura y con ese templo que hay que reformar. Vale, bueno, lógicamente tienen que sacar ese dinero de algún sitio... ¿y por qué de todo el país y no solamente de sus feligreses? ¡Ah! ¡Vaya! Olvidaba que esa pregunta pierde significado si tenemos en cuenta que los privilegios fiscales de la Iglesia (los tiene, no tantos como se dice, pero los tiene) se mantienen en parte por el número de afiliados a ella y, "como buenos guías de almas", los sacerdotes han conseguido que una vez bautizados ya no haya manera de quitarnos de sus listas.

       La segunda es: ¿para comprometerse con esos necesitados no está la casilla para fines sociales? En la práctica da igual, porque el 35% de esa otra casilla le corresponde también a la Iglesia.

       ¿Atacar por atacar? Es fácil decir eso desde un trono cuando se vive del engaño a costa incluso de quienes no caen en él. Yo vuelvo a preguntarme qué tienen de especial las creencias religiosas como para que otorguen tantos derechos. Y una vez más nos encontramos ante la decisión que teníamos que tomar en primaria: elegir entre religión y ética; parece ser que hay cosas que siguen siendo incompatibles.

4 comentarios:

Zitlaly Osuna dijo...

Como ya sabes, siempre estuve en Colegios católicos, con dos congregaciones de Hermanas totalmente distintas, que al final, tuvieron el mismo impacto en mi educación... el problema es que, durante esos años, siempre creí fervientemente en todo lo que me "enseñaban", hasta que, al cuestionar a nuestro profesor de historia sobre qué debíamos creer respecto a la creación del hombre, su respuesta sirvió de detonante para comenzar a alejarme de todo aquello en lo que yo solía creer...

Shemo Cannadas-Santiago dijo...

Ya lo dicen los jesuítas, "dame un niño y te devolveré un hombre", un anuncio de adoctrinamiento, que se apresuran a comenzar, antes de que el individuo piense por sí mismo.

Conozco a mucha gente que, aun no siendo creyente, reconoce "el buen papel de la Iglesia como guía moral"; hasta ese nivel hemos llegado, que incluso haya ateos que piensen que no serían buenas personas si de pequeños no les hubieran hablado de Dios. De ese chantaje emocional surge esa voluntad de aportarles más dinero aún.

Huelga decir que eso es absurdo y evolutivamente sin sentido alguno.

Almudena dijo...

Totalmente de acuerdo....
Una cosita, si que puedes conseguir que te quiten de las listas de la Iglesia por estar bautizado... no me acuerdo como se llama, pero si quieres le pregunto a mi amigo Antonio, que él ha hecho los trámites.
Mi hermana me hace la declaración de la renta y ella me marca la X... este año le diré que por favor no lo haga porque me repatea...

Shemo Cannadas-Santiago dijo...

Se llama apostasía, y si lees el enlace verás la sentencia de hace dos años del Tribunal Supremo. Recuerdo cómo Juanfran y yo vivimos la noticia.

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