jueves, 2 de junio de 2011

La "nueva" bacteria "asesina"

       Durante la última semana se ha oído y leído mucho acerca de una bacteria que, como si fuera un chiste, ha causado la "crisis del pepino". Su nombre es Escherichia coli (Mingula, 1895) y pertenecerá desde ahora a una lista de palabras, en la que, entre otras, están "comunista", "hacker", "juego de rol", "energía nuclear", "clonación", "transgénicos", "mutación", "gripe A", "teléfono móvil", "descargas de internet", etc.

       He podido comprobar la dificultad para encontrar una relación entre esos términos, pero existe: todos son conceptos que, tras un impulso mediático, han quedado distorsionados y demonizados por el saber popular.

       Es cierto que en Alemania han muerto dos decenas de personas por infecciones de una nueva cepa de esta bacteria (la O104:H4). Y también es cierto que el gobierno alemán ha echado balones fuera, porque dos de las tres partidas de pepinos infectados llegaron desde España (aunque se ha comprobado que no estaban infectados ya aquí), pero no me voy a centrar en el asunto comercial y económico. Lo indignante es que la prensa hable de esta especie de bacteria como algo tan extraño y peligrosísimo... vayamos por partes.

       Para que nos hagamos una idea, la E. coli es tan sumamente conocida que la mayor parte de lo que se sabe en biología molecular y en genética se le debe a su existencia (con permiso de la mosca Drosophila melanogaster); no en vano, en taxonomía, es la especie tipo del Reino Moneras, es decir, el representante habitual de las células procariotas (sin núcleo, hablando en plata)... vamos, que probablemente sea el microorganismo más conocido.

       Todo laboratorio de microbiología trabaja con E. coli y toda nueva investigación en genética molecular pasa antes por E. coli. Quizás sea mucho pedir que se recuerde que es uno de los organismos en los que se ha observado la evolución de forma directa, como publicó el Dr. Richard Lenski hace tres años. Tras estos días (y los que quedan), será recordada por la población como "ese nombre raro que se dio a conocer por los pepinos en Alemania".

       Para que nos hagamos otra idea, la E. coli es tan sumamente habitual en nuestras vidas que todos los humanos (y mamíferos en general) tenemos una importante población de la misma en nuestro intestino (y por ende, también está presente en las aguas no tratadas). En ocasiones algunas cepas (una minoría) pueden producir infecciones digestivas y urinarias, si llegan con alimentos mal manipulados a otros órganos, y también pueden causar una infección oportunista en personas con el sistema inmunitario deprimido.

       Sin embargo, es un importante integrante de nuestra flora intestinal normal. Se nutre con la glucosa y la lactosa que llegan hasta ella de nuestra alimentación y produce vitaminas B y K, que nuestro cuerpo puede absorber. Quizás sea mucho pedir que se recuerde que E. coli vive habitualmente en nuestro cuerpo, como también vive habitualmente en nuestro cuerpo la bacteria no demonizada Lactobacillus casei. Tras estos días (y los que quedan), será recordada por la población como "ese microbio que mataba a las personas que comían pepinos en Alemania".

       Aunque he dado por hecho que ambos memes mediáticos avanzarán imparables, tengo la esperanza de que no sea así (por eso he escrito este post) y, obviamente, confío en que pronto se controle la infección... aunque seguro que antes de que eso ocurra, ya habremos dejado de oír noticias sobre el tema.


P.S.: Ya que los horticultores españoles se unen "todos con el pepino español", también unámonos los biólogos "todos con la E. coli", para limpiar su nombre, ¡que no generalicen por una cepa!

2 comentarios:

Mario dijo...

Yo he oído que al final se ha demostrado que no se corre ningún peligro por comer pepinos. ¿Es eso cierto o es solo una mentira para fomentar la compra de pepinos españoles?
-TecnoMario-

BioSamu dijo...

Está claro que ahora se busca fomentar el comercio de verduras españolas para recuperar lo que se ha perdido. Pero precisamente en épocas de crisis alimentaria, como esta, los de control de calidad se ponen especialmente quisquillosos, así que en teoría debería ser un buen momento para comer pepinos tranquilamente.

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