lunes, 2 de mayo de 2011

Partidos del siglo, furor, teatro y tecnología

       Estamos a punto de terminar los dieciocho días cargados de eventos futbolísticos cuyas ramificaciones van mucho más allá del fútbol. Dando una mirada rápida a la prensa de las últimas tres semanas parecería que es lo único importante que está ocurriendo en estos momentos. Y, desde luego, los cuatro Madrid-Barça están sacando las animadversiones de la gente a flor de piel: deportistas, aficcionados, periodistas, afiliados políticos, nacionalistas...

       Estos eventos están tan de moda que están siendo objeto de estudio en algunas universidades, ya sea por las capacidades de liderazgo de ambos entrenadores (Mourinho y Guardiola) o como ejemplo para poner en práctica las habilidades argumentativas.

       Suele ser habitual, en ocasiones así, que se hable y se vuelva a hablar de los resultados, de las consecuencias de esos resultados, de los resultados a lo largo de la historia, de las decisiones arbitrales y, tristemente cada vez más, de las actuaciones deplorables de muchos jugadores en el campo. Y cuando digo "actuaciones deplorables" me refiero tanto a la agresividad como a las interpretaciones teatrales de unos y otros.


       En la última cita hubo una jugada que, como si hubiera sido la única, además de haber sido determinante para el partido y las denuncias posteriores de ambos equipos, está siendo también determinante en los debates televisivos: la expulsión del madridista Pepe por una entrada al barcelonista Alves. No voy a entrar en si la acción merecía tarjeta roja o amarilla, porque a veces es difícil conocer el límite; concretamente las opiniones de los comentaristas extranjeros están divididas; y mi compañero L.R. ya destacó que en cualquier otro equipo "habría sido roja y cinco partidos de suspensión". Sin embargo, así fue analizada la imagen en el programa "Punto Pelota":


       Ya conocemos lo que siguió: roja directa y un jugador saliendo del terreno de juego en camilla.

       La repetición ha sido estudiada, fotograma a fotograma, por realizadores de diferentes canales de televisión y la conclusión es que el vídeo no fue manipulado, pero dan un dato al que los comentaristas no suelen aludir: tecnologías más precisas.

       Cuando la retina de nuestro ojo capta una imagen, la impresión de esa luz permanece aproximadamente 1/20 segundos. Cuando recibimos imágenes a esa velocidad o más rápido, nuestra mente no ha dejado de tener fijada una cuando llega la otra; así es como interpretamos las imágenes en movimiento, sin saltos.

       Las cámaras de vídeo habituales captan unas 25 imágenes por segundo, lo que es más que suficiente para ver el movimiento. No obstante, existen cámaras más precisas: de 75 imágenes por segundo y de 200 imágenes por segundo. Se suelen usar para presentar las repeticiones superlentas.


       Pero este no fue el caso, la repetición de la jugada que hemos visto solo era un zoom de una cámara de 25 frames.

       Los expertos indican que una cámara con más frames quizás habría captado el momento del impacto, si es que lo hubo; pero en vista de lo que tenemos, solo se podrían hacer interpretaciones indirectas de lo ocurrido.

       Una de ellas sería: ¿un contacto tal que haga girar a una persona de esa manera podría no haber sido grabado por una cámara que capta más imágenes que el ojo humano? Aunque en esta pregunta hay implícita una segunda: ¿en ausencia de contacto podría girar una persona de esa manera en contra de su inercia? Una muy buena, aunque difícil, interpretación teatral podría ser la respuesta a ambas preguntas.

       Otra de las que se han usado es el sonido del momento. Lo siento, no he encontrado un vídeo más imparcial...


       Pero claro... este es un reportaje montado, ¿podría ser que el vídeo y el audio estuvieran desacocplados? Ese sonido... ¿corresponde a una patada, al contacto con el balón o a la caída del futbolista al suelo? Veamos la grabación en directo de otro canal (en el que por cierto se oye que un comentarista dice "naranja"):


       Nadie puede saber las intenciones de Pepe más que el mismo Pepe. Además, para no parecer parcial, tengo que decir que teatro y entradas hay en todos los equipos. Ya es mucho más de lo que se analizaría cualquier jugada de cualquier otro partido, incluso por mi parte, teniendo en cuenta mi opinión.

       Por un lado, la filosofía del deporte consiste en que la misma fortaleza del rival signifique un estímulo para la fortaleza propia. Y el fútbol es un fenómeno social alejado de esta idea, llamémoslo espectáculo, negocio, cortina de humo o, como yo digo, un grupo de macarras a quienes les han metido un fajo de billetes en el bolsillo. Por otro lado, se han dado casos en los que un juez de línea, tras haber levantado la banderilla, se ha dado cuenta de su error al ver la imagen en el electrónico y antes de hablar con el primer árbitro... ¡información denegada!; y es que oficialmente no se acepta el uso de nuevas tecnologías en las decisiones arbitrales; mientras esto siga siendo así, el engaño y el pillaje serán una constante en todos los partidos.

       Y mientras tanto seguimos en crisis, sigue muriendo gente en Japón, sigue habiendo guerra en Libia y al parecer ha muerto Usama Ibn Ladin (la correcta transcripción occidental).

2 comentarios:

Belén QS dijo...

Curioso, Samu hablando de fútbol, jeje
Buen artículo ;)

BioSamu dijo...

Gracias, Belenuda. En realidad en este caso el fútbol es la excusa para hacer un poco de "DC cotidiana", como la llamé hace un par de meses.

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