domingo, 14 de marzo de 2010

La Dorada vuelve a zarpar

       En octubre de 2007 escribí lo siguiente:

"Pido disculpas a todos aquellos que, pasados unos meses, siguen dando ánimos vanos a la causa perdida desde el principio por los malafollás que no aman lo suyo, ni aun cuando está en juego un honor; aunque dudoso al estar prostituido por un feudo social-sevillista y por una idea milenaria y millonaria que bien podría haber sido vomitada por el cerebro de John De Mol que tanto nos gusta a los españoles, que como en todo, y en esto me siento bien español, dejamos las cosas para cuando ya es tarde.

Y aunque ya veré la Alhambra desde más de 400 kilómetros durante los próximos 3 ó 4 años por lo menos, no será mi intención, si bien podría, enviar e-mails de restriegue ni chorradas varias, incluyendo en ese segundo apartado el bombardeo feliz de los últimos años y la tormenta romántica desgarrada de tiempo atrás.

Pido disculpas a quienes quieren más o lo han querido siempre y no lo han tenido, ya sea por mi atributo español ya mencionado o bien por los continuos naufragios de esta corbeta cuyas bisagras chirrían desde su primer zarpar.

Lo que vengo a decir es que pido disculpas por esta falta de renovación que habrá hecho a más de uno pensar que sigue viviendo en la semana de gloria de Bruno Maltrás. Y es que, como en todo buen momento, hay cosas más interesantes que hacer que ponerse a escribir y ver como bitácoras.com se tira la vida para colgar un texto que luego no va a leer nadie.

Y como no es empresa mía ofrecer un servicio útil ni hacer público el contenido de mi olla ambihemisférica, La Corbeta Dorada no tiene sentido más que como el recuerdo de una época que creí que nunca acabaría y que, gracias a las circunstancias de la vida, toca su fin. Doy las gracias a las circunstancias porque ya no habrá nadie que me tenga que decir “no se me abre” o “no hay nada nuevo”.

Pido por fin disculpas a quien haya podido lastrar esta birrácora o webal-log y agradezco a quienes contribuyeron a su construcción, diseño, inspiración y participación.

A todos vosotros, camaradas, salvo quienes no se quieran sentir incluidos… o qué pollas!... a quienes a mí se me vengan en gana, gracias por aguantar estos años y presenciar en el presente la conversión de este navío en un pecio más por el que espero bucear en alguna ocasión.

Y ahora no voy a hacer sino pensar en el consejo que vengo siguiendo durante mucho tiempo y que pienso seguir siguiendo; algunos ya lo sabéis, otros además lo habéis visto; a los demás os dejo el encargo eterno de descubrirlo, aunque os va a dar igual."

       Con esto terminaba una travesía de 3 años y, cosas de la vida, con esto empieza una nueva travesía. Ahora es ese texto el que deja de tener sentido, porque mi antiguo navío ha sido restaurado. Espero que me acompañéis por mucho tiempo en una bitácora que planteo desde el principio con una filosofía diferente, no tan dispersa como la de antaño, y que ya nadie podrá hundir.

2 comentarios:

Belén dijo...

Ni pollas!
joder! qué bien hablas!!!

Dani dijo...

Me parece genial la divulgacion cientifica que haces, así como noticias (cientificas o no) y la crítica de éstas. Prometí leérmelo entero y está hecho. Con gusto además por aprender cosillas nuevas de este mundo. Así que bienvenida sea la nueva Corbeta. Vientos la acompañen en su infinito navegar.

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